domingo, 13 de agosto de 2017

El fin del mundo

Este sintagma, «el fin del mundo», asociado a un cuantioso número de profecías apocalípticas, durante milenios ha bastado para llenar de espanto a muchos de nuestros antecesores, cuando el ser humano, como especie hegemónica en el planeta, aún carecía de potencial para llevar a cabo semejante hazaña.

sábado, 20 de mayo de 2017

Poema LVII

ARS SUBTILIOR







Hurtándoselo al tiempo y a la historia
el triple dulce son del instrumento
prosigue su artificio.
Las tres voces concertadas
con fluidez se funden
en difícil contrapunto,
ágilmente construyendo
la recurrente o progresiva
geométrica estructura, calculada.

Sin poder sustraerme
a las señas indudables de su siglo
que la música comporta,
sin esfuerzo, casi sin proponérmelo,
traigo a la memoria
el recuerdo —imagen difusa—
de aquellos días y aquellos versos...
Pienso en Dante y Beatriz
y en la Laura perenne de Petrarca.

El sonido me transporta
como a pájaro en el aire
mientras me adentro en la atmósfera y el aroma,
la etérea tibia luz,
paraíso intemporal
no exento de dolor
—dulce sufrir—
que sólo un hombre
pueril e irremisiblemente
enamorado
puede hallar entre las páginas
singulares de La Vita
Nuova
y, antes aun,
del Canzoniere.



22 de Febrero de 2001


  1. NOTA: Este poema, de algún modo, recrea la experiencia vivida durante un concierto del Trío Subtilior, conjunto de flautas de pico especializado en la difusión de un peculiar estilo musical vigente a finales del siglo XIV, durante la Edad Media. Dicho estilo, denominado Ars subtilior, se caracteriza por su complejidad compositiva y por la dificultad que entraña su interpretación. Casualmente, en aquellos momentos tenía aún muy viva, por su proximidad en el tiempo, la lectura de las dos obras capitales de la literatura mencionadas, cuyos autores vieron la luz —sobre todo Petrarca— más o menos por la misma época en que fue compuesta la música del concierto; de ahí que la cita surgiera espontáneamente.

jueves, 6 de abril de 2017

Poema IV

Y ES QUE TENGO UNA CORAZA...




Y es que tengo una coraza
que se nutre del dolor,
dolor que clava y que maza
para aumentar su grosor.

Grosor que aumenta y aumenta,
encallece y cicatriza,
donde nada se desliza
sin que por dentro lo sienta.

Por eso la capa dura
se refuerza y regenera,
por eso crece y madura
de un nuevo daño a la espera.

Por eso la capa fuerte
se resiste a ser quebrada:
porque no llegue la muerte
a rozar su resguardada...

Resguardada y protegida
como la sagrada llama,
que se mantiene con vida,
que protegida se inflama,

que si un mal viento la toca
cuando no está bien cubierta
a muerte cierta se aboca,
y si insiste, queda muerta.



Junio de 1987

domingo, 1 de enero de 2017

Poema XVII

CINCO MINUTOS




(El pajarillo cantor)

—Tengo cinco minutos
antes de que llegue
la inquieta hora
que se vuelve
ligera
siempre.

SEGUIDILLA DEL AIRE INDISCRETO

«No porque las jornadas
se hagan despacio
al final el camino
será más largo:

quien va más lento
al final del camino
queda más lejos.»


(Un vegetal)

—Cinco
minutos.
Todavía
cinco minutos
vacíos e inmensos.
Faltan cinco minutos
(que son segundos trescientos)
para que la nocturna luna
de luciente y helado bostezo
se quede inmóvil sobre el cielo mismo
de las blancas almas velando los sueños.



27 de Abril y 16 de Junio de 1988

domingo, 17 de julio de 2016

El derecho a la eutanasia

Hace pocos días, mientras divagaba en torno a la condición «ilusionada» de la vida humana, no podía ni por asomo imaginar que mis afirmaciones eran «una justificación estupenda para la implantación del derecho a la eutanasia».

domingo, 1 de mayo de 2016

Poema XXXVII

ELEGÍA A LA MUERTE DE UN SUBALTERNO, ACAECIDA EL DÍA 1º DE MAYO —FESTIVIDAD DE TODOS LOS TRABAJADORES— EN LA REAL PLAZA DE LA MAESTRANZA DE SEVILLA







Con el corazón partido
«como un libro
abierto».



Dicen que entró
con el corazón partido,
sin aliento, yerto,
por el asta fina
de un gran toro
negro.


Digo que dejó esta vida
bajo un Sol tan pleno,
que en la tarde clara
coruscante un cielo
oscuro el tono
de su terno de torero
repintó dorado,
esplendente, nuevo,
en las mentes —ojos
que retienen crédulos
la verdad que vence
sobre el ruedo
cuando cruzan resplandores
gloria y cielo—.






(Le vi subir así,
la gravedad venciendo,
con el pitón fundido
en el costado
incierto. Sus cabellos
traslucir
soleado un
acento
de crispada sacudida.
Y vi —crítico instante—
viva
su lengua salir
del afilado encuentro
como queriendo huir,
del enraizado centro
no
pudiéndose evadir.)



Este toro fue lidiado,
y el siguiente en el festejo;
en la tarde de este modo
ambas suertes se fundieron:

idéntico tributo,
hombre y bruto,
noble y diestro,
se rindieron.

Al filtrarse la noticia
han cesado los toreros.

En las gradas la quietud
se hace cargo del suceso.

Poco a poco la evidencia
planta un trono de silencio...





OVACIÓN ÚLTIMA

El clarín plañó
con su son postrero

Su lamento agudo
penetró el silencio

El clarín torero
penetró el silencio

Pocos compases

Sólo el clarín


Ya

Las palmas suenan

Callan los labios

Las palmas suenan

Todo el mundo en pie

Las palmas suenan

Amortiguadas suenan

La plaza en pie

Y un palomar revuela

Un palomar se riza

En la plaza

Las palmas suenan



Amortiguadas



1 de Mayo de 1992


  1. Me parece oportuno aclarar que en absoluto soy una persona aficionada a los toros, ni tampoco antitaurina. El poema fue escrito casualmente y como consecuencia de la intensa conmoción que me produjo presenciar la sobrecogedora escena que en él se describe, con la verificación de su fatal desenlace, por televisión. Creo recordar que mi padre estaba viendo la corrida y yo me hallaba haciéndole compañía frente a la pantalla cuando fui testigo —crudamente y sin previo aviso, como suele ocurrir en tales ocasiones— del trágico suceso.
  2. Desde el instante mismo de su gestación, en mí ha prevalecido la voluntad de no mencionar de manera explícita en el poema a la persona que perdió la vida aquel primero de Mayo, pero no me importa apuntar aquí, en nota aparte, que dicha persona, a quien en cierto sentido y de manera indudable rindo homenaje, era conocido en el ámbito taurino como Manolo Montoliú.
  3. Con una calidad que deja bastante que desear, dejo aquí un fragmento de la transmisión efectuada por la 2 de Televisión Española donde se aprecia el momento crucial de la cogida: Vídeo de la cogida.
  4. Y, por último, una instantánea que capta a la perfección (valga la redundancia) el «crítico instante»